Saltar al contenido

TORRONTES: Cepas blanca emblemática de la viticultura argentina.

Actualmente se reconocen dos cepas emblemáticas de la viticultura argentina:
Torrontés, para los vinos blancos, y Malbec, para los vinos tintos. El origen de cada una de
ellas es muy diferente, ya que el Torrontés nació en Cuyo, mientras que el Malbec llegó de
Francia vía Chile.
Para el Malbec la tarea fue adaptarlo a los climas y suelos cuyanos, mientras que
para el Torrontés el trabajo implicó un largo proceso de selección natural y cultural que
culminó, sorpresivamente, con el nacimiento de una variedad nueva.


Genealogía del torrontés.

El surgimiento del Torrontés, fue posible por el cruce genético de dos variedades
incorporadas durante el largo periodo colonial: Uva Negra y Moscatel de Alejandría o Uva de
Italia.
La uva negra (Llamada uva Misión en California, Negra Corriente en Perú, uva País
en Chile y Criolla Chica en Argentina) fue la variedad predominante de la viticultura
latinoamericanas durante los 300 años de dominación colonial.
La Uva negra se comenzó a cultivar a mediados de la centuria que se produce la
colonización.
En cambio, el Moscatel de Alejandría ingresó mucho más tarde. La evidencia
documental muestra su presencia en cuyo en el primer tercio del siglo XVIII, con principal
polo de desarrollo en Mendoza. Más tarde llegó a Chile, cuyos registros más antiguos
corresponden al último tercio de esa misma centuria.
En la época colonial hasta mediados del siglo XIX, esta variedad se llamaba uva de
Italia. Toma más fuerza el nombre de Moscatel de Alejandría cuando el Ingeniero Alcalde
presenta su primera Ampelografía desde la Facultad de Ciencias Agrarias, de la U.N.C..
Alrededor del 1700 fueron los jesuitas quién valorizaron mucho la Uva de Italia. En la
década de 1730 la variedad Moscatel de Alejandría, toma difusión también en los laicos de
la región.
En esta etapa promocional se generó un ambiente estimulante para la expansión del
Moscatel de Alejandría.
Y la propagación de este viñedo en una región tan poblada de uva negra, género las
condiciones para el surgimiento de una nueva variedad: el Torrontés.
La única forma de conservar sus características fue mediante la propagación por
estacas hasta lograr un número lo suficientemente amplio de individuos que lo volvieran
destacar.
Al principio el torrontés convivió mezclado con otras cepas sin que los viticultores
notaran que se trataba de una variedad en particular.
El Torrontés comenzó a tener existencia posiblemente entre fines del siglo XVIII y
comienzos del XIX. Durante un periodo que se puede estimar en unos 50 años, la nueva
cepa prosperó mezclada con otras variedades en viña y parajes cuyanos. Convivió en
silencio con ellas hasta que, poco a poco, los viticultores comenzaron a advertir que eran
diferentes a las demás.
Es poco probable que la cepa llamada Torrontés por Damián Hudson haya tenido su
origen en España. Se trata sólo de una suposición del autor, que no aporta ninguna prueba
que confirme o valide tal afirmación. Esto resulta poco probable porque la renovación de la
viticultura Argentina de mediados del siglo XIX , fue en dirección a la incorporación ce cepas
francesas y no españolas, puesto que los grupos dirigentes estaban convencidos que el
progreso consistía en alejarse del paradigma español y acercarse al modelo francés, cuya
viticultura se consideraba la mejor del mundo.
De acuerdo al estado actual de las investigaciones sobre el tema, se puede
considerar que la cepa española no entró físicamente a las viñas cuyanas, pero ocurrió algo
importante, pues se importó su denominación. En efecto, aunque físicamente no se haya
trasladado la planta desde La Rioja española hasta Cuyo, si se trasladó su nombre el cual
se utiliza para denominar la nueva variedad que había nacido en América.
La confusión de nombres entorno al Torrontés se mantuvo durante los siguientes 150
años. Para complicar más la situación, hay que considerar la evolución paralela de tres
variantes: Torrontés Riojano (llamado Malvasía en San Juan y Moscato D’Asti en Mendoza),
Torrontés Sanjuanino (Moscatel de Austria en Chile, Moscatel Romano en Mendoza) y
Torrontés mendocino (Chichera, Palet, Loca Blanca en Río Negro).
Por todo esto, fueron necesarios muchos años de investigación para definir las
identidades de estas cepas. Pues fue relevante la ampelografía de Alcalde 1989, quien
estableció las diferencias entre estas variedades y las cepas europeas; a la vez que aclaró
la confusión general por sus nombres señalando: no conocemos origen pues aún no se ha
podido identificar con alguna variedad europea y conocer sus antecedentes del viejo mundo.
Pero, en definitiva, de las tres variantes de Torrontés – mendocino, sanjuanino y
riojano – siendo, la más importante el Torrontés Riojano.
Es pues, la única variedad criolla originaria de América, de alto valor enológico y relevancia
comercial, que ha logrado un notable reconocimiento en el mercado, constituyendo la
segunda en exportación de vinos blancos de Argentina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.